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wilipokit

vértebras

Reconocí su figura desde lo lejos, estilizada hasta pinchar, delgada hasta el aire, era una imagen que esperaba desde hacía ya tiempo. No supe muy bien cómo presentarme cuando la tuve enfrente, aunque era obvio que la presentación no era necesaria, ella sabía muy bien quién era yo. He de reconocer que tuve la tentación, la absurda tentación, de salir huyendo, de correr hasta donde mis piernas me llevasen, pero desistí antes de comenzar cualquier movimiento que me llevase hacia una inútil escapada. Ella me miró a los ojos desde el vacío aterrador de su mirada. Yo no pude dejar de mirar a ese negro infinito que guardaba en sus cuencas. Me preguntó por qué no había intentado huir, alejarme de ella. Le contesté que sabía de la esterilidad que germinaba en cada una de esas falsas evasiones, y del miedo que me producían las palabras: “larga” y “agonía”, juntas, sin importarme el orden en el que compartiesen su existencia. Ella volvió a mirarme con la crudeza de la carne ausente, mientras mi carne comenzaba a parecerme gelatina, fría gelatina viscosa. Acercó su mano a mi frente, noté como los recuerdos eran lijas que me abrasaban el alma, hasta el escozor sin retorno al hielo. La sangre se me hizo arena, y las venas se desgarraban con cada latido de cristal y cal. Quise mirar al cielo, buscar la complicidad del azul eterno, pero ante mis ojos nacía la inmortalidad de millones de dudas en una sola verdad. Comprendí que era mejor no enraizarme a lo que era ya casi nada, y dejé que me besaran unos labios que nunca más me volverían a besar.

© pokit in a pocket. ch.a.d.t. “vértebras”
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5 comentarios

wilipokit -

Gracias a todos por dejarme unas letras. salud

Alguien que pasó -

EL SUR, EL SUEÑO

"Esa vana costumbre que me inclina
Al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina."
J. L. Borges

Todo se ha ido borrando tiempo adentro
y he vuelto al sur inmóvil de la siesta.

Tú tal vez dormirás en la penumbra
de altos techos de cal. Te estoy buscando
entre el calor sin horas de la tarde
mientras muere de sed la vieja fuente
y vomitan geranios los balcones.

Vine porque las noches se llenaban
de un sol loco vertido por las calles.

Vine porque volví a escuchar los cascos
de caballos sin rumbo por el pecho.

Todo se ha ido borrando tiempo adentro.

Vine para morir.

Llamo a tu puerta.

Irene Sánchez Carrón
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Octavia -

Desde luego ... ya me habéis hecho llorar .

Y no digas más jo , Perseida , que es mío .

la misma de antes... -

Probablemente, será mi alma que está negra, pero para mi tu "ella" es "la muerte", y una muerte nada bella, y sí desgarradora. Será que la tengo muy presente en mis pensares.
Pasaba por akí Chus, como suelo hacer habitualmente.
Quiero saberte, leerte alegrías, amores, soles, caramelos, paces, brisas, besos, jó...
Tú ni caso a mis palabras, pero como se me está yendo todo, ahora sentí la necesidad de gritar un pokito, y te suele tocar a ti. Vale. Yatá. Se fue. Besos, miles. Sigue dando caña, siempre.

perseida -

Pasaba por aquí, y...jó (ahora te cuento, voy a leerte)
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