perro apaleao
Llevaba el olor que dejan las partidas perdidas, pegado a sus ropas, filtrándose por los poros de la piel hasta emborrachar un alma ennegrecida por un derrota que no dejaba de ganarle. Posponía para pasado mañana siempre su hoy, mientras entre las uñas de las manos, se le quedaban pegados los trozos del ayer al que se recurre cuando hay tormenta. Sus pensamientos dejaron de ser puros hacía ya muchos años, no quiso seguir la teoría general que dice; “dos más dos, son cuatro”, y se reivindicó en las matemáticas de números moldeables a la altura de la cintura.
Pagó a más de un sicario para que le matase, pero siempre se encontraba con el mismo problema; su poco tino le llevaba a contratar a asesinos católicos, y practicantes, con lo que desechaban la idea cuando observaban en el hecho un posible suicidio encubierto. Intentó olvidarse de las pesadillas que le traía el día, esas a las que ahogaba en viejos vasos, cuando la madrugada se destilaba con el sabor a güisqui de relleno. Militó en las ideas contrarias, en la disconformidad más absoluta, y supo que no debía callarse a tiempo, cuando en el tiempo se le comenzaron a gastar las palabras que no tenían eco. Tuvo una ilusión que le duró un día, y con ella, exiliada, vivió hasta donde la memoria le alcanzó para poder olvidar su patria.
Su imagen dura no era otra cosa que el resultado de una infancia tierna, a destiempo. Sus pasos torpes sobre la exacta habilidad de la realidad, no le llevaron más allá de los barrios en los que se mezclan los olores de las comidas, con los sinsabores cotidianos a los que sabe el extrarradio que pasea hasta la cola del paro.
Se dio cuenta de la cuenta que le daba la vida, llena de números rojos escritos con su sangre, y de balances torcidos hacia el debe de haber, pero no ha habido. Miró a las estrellas, se despidió de ellas diciéndolas: “ahora mismo nos vemos”. Recordó a sus seres queridos, y los lugares que le habían dado cobijo a lo largo de la vida. Por último, inventó de nuevo el recuerdo de ella, escuchó su voz, el sabor de su voz, el tacto de aquella piel prohibida que le rescató para perderse después. Una vez terminado el ritual de recuerdos, cerró los ojos, y dejando caer la cabeza levemente hacia atrás, se disparó un tiro en la sien, que como siempre, sólo impacto en la intención.
Ahora vive a causa de un ataque de muerte.
© pokit in a pocket. ch.a.d.t. “perro apaleao”
libre pensamiento
Ayer, mientras ordenaba la jaula de mi rata Juliana, me vinieron a la cabeza, así, de sopetón, las palabras: “pensamiento, y libre”. Yo pensaba, porque a veces lo hago, que todos éramos libres de pensar lo que quisiéramos, pero entonces me di cuenta de algo que me hizo dejar a un lado la jaula, y a Juliana sin cenar. Si hay pensamiento libre, es porque debe de haber pensamiento prohibido. Eso es así, porque me he dado cuenta de que todo, en esta vida de internados que vivo, tiene su contra. El blanco tiene al negro, y lo putea, arriba tiene abajo, que también sirve para ejemplo del blanco y el negro, el día tiene a la noche, el mar a la tierra, el bien tiene al mal, y la inteligencia me tiene a mí. Bueno, pues si hay pensamiento libre, también hay pensamiento prohibido, y si hay pensamiento prohibido, es porque hay alguien que lo prohíbe, y opina que debe de ser así. No me voy a perderme en teorías sobre qué debe de ser lo prohibido, y qué no debe de serlo, por una vez en mi vida voy a reflexionar sobre algo importante, y a la primera. El tipo que prohíbe los pensamientos, creo, debe de ser el mismo que deja libres a los otros. Bueno, pues sí es así, ¿por qué los deja libres? ¿Por qué unos sí, y otros no? Yo, me temo, que los pensamientos que deja libres son los que no le asustan. Porque alguien que vele por la libertad de pensamiento debe de temer que ésta se pierda, y con semejante miedo encima, ni puede vivir en paz, ni puede permitir ciertos pensamientos que, según él, pongan en peligro a los suyos, que son los que nos dan la libertad en el noble arte del pensar. Entonces... ¿la libertad, sólo es libertad si se piensa a favor de la que nos dice el tipo que es la libertad? ¿Y tenemos libertad para decirle, libremente, que lo mismo no nos está dejando ser libres? Lo que más me lía es que, me parece, que la libertad está muy unida al miedo, o más bien, está bastante atada por el miedo, y si el miedo nos hace libres, pues eso, que vamos de ala.
Bueno, me voy a ver si algo útil, no sé, pensar en la Santísima Trinidad, a ver si despejo la incógnita trifásica del misticismo “pret a porter”.
© pokit in a pocket. ch.a.d.t. “libre pensamiento”
Casijuán Casigonzález Casidelossantos y Casimontoro
Pues eso, que el cromosoma “casi” es el que se impone en el árbol genealógico de mi patio neuronal, que no debe de ser muy privado, porque escucho voces que me dicen que asesine amistosamente al prójimo. Casi me casé con mi novia de toda la vida, casi me entregó su virginidad tras once años de vida casi monacal, y casi me escapo de los trompazos de su padre cuando supo que la niña andaba embarazada. Como casi siempre, yo no era el padre. El "casi" es mi “modus-vivendi”, la niña me puso los cuernos, y perdió su virginidad, con un tal Casimiro, y casi no me entero si no es porque un día me vi en una corrida de toros en la tele, y no estaba entre el público, sino que estaba en la arena diciendo “muuu” , y casi ya muerto. Cambiar de canal me salvó la vida, pero me alejo de las plazas y los aplausos, que son como una droga dura cuando te pega en la cabeza.
Después de los ruedos cualquier cosa es poca, así que me intenté hacer noble, y tuve que elegir entre gas, o susto, y me hice conde de Casiragghi. Esto de la nobleza me duró poco, justo hasta la Revolución Francesa, ahí ya me hice de cruces, pero sin que me vieran para evitar la horca, y me llamé Robespierre. Casi coló el cambio, pero tuve la mala suerte de tener una manía que me delataba; llevaba la mano en el pecho, ligeramente escondida tras la apertura de la casaca, y esto me perdió. Un día estaba en una taberna, ahí, con mis compañeros de revolución, y tal. Un tipo que había pidió un coñac Napoleón, y yo sin darme cuenta dije ¿qué? al oír Napoleón. Uno que fumaba en pipa, y se llamaba Sherlock Holmes me dijo, al escuchar mi “qué” : -si tu eres Robespierre, yo soy la Reina de Saba- y como la Reina de Saba sabían todos que no era, porque llevaba gorra con orejeras, pipa en la boca, y a un tipo al lado que se llamaba Watson, basica, o elementalmente, pues me tuve que escapar acusado de ser clon sin célula madre... Bueno, casi me escapo entero, primero me cortaron la cabeza, y luego me dijeron que lo mismo ahora me admitían en el Vaticano, de cardenal general de estrategias anticonceptivas. Al final fue que no, pedían experiencia y encefalograma plano...
Unos de los mejores años de mi vida fueron en la catedral de Notre Dame, cuando hice de Casimodo para la Walt Disney. Yo era el que doble de Cuasimodo en las escenas peligrosas. Fue duro, sí, pero después de lo de las plazas y los aplausos toreros, esto fue lo mejor. Hasta casi me tiré a la Sirenita, la tenía boba, ahí la tía, siempre llamándome merluzo, pero siempre sin abrirse de piernas la muy puta...
Después vino lo del circo, un circo montado casi como dios manda, con sus artistas, sus animales, sus presentador gordo de rojo, su nombre de circo, y su casi carpa. Sí, ese fue el primer problema, la casi carpa. Encargué la carpa por teléfono, y tuve la mala suerte de encargársela a una empresa que sólo usaba tam tam. Pasó que la conversión de línea telefónica, a tam tam, pues que pierde fuerza, además de que se me cruzó la línea con Maradona que estaba llamando a una tiendas de carpas para que le hiciesen unos pantalones. Escuchar un “hasta luego pibe”, “sssniiiffff”, y cortarse la comunicación, fue todo uno. El caso es que la carpa que me mandaron, pues me la mandaron por tam tam, y el tam tam no puede transportar más de medio kilo de peso. Total, que cuando llegó la carpa al circo, se la pusimos a una señora inglesa en la cabeza, a modo de gorro de lluvia, y le vendimos la única localidad cubierta que durante algunos años tuvimos en el circo.
Ahora ya me he acostumbrado a casi vivir bien, tengo un trabajo casi adecuado, trabajo de esperador... Pedí puesto para el teléfono de la esperanza, por eso de que no quería más tam tam, y como no tenían ya, perdí la esperanza, y me desesperé. Casi me mato, pero unos señores que son cazatalentos me vieron, y pasaron de largo. El que se paró fue un señor que me vio en mi desesperación, y me dijo que lo mejor para curarla era esperar, y esperé. Casi fueron diez años de espera, hasta que me llamaron de la oficina del paro para ofrecerme dejar de estar parado. Yo les dije que eran tantos años ahí, esperando parado, sin casi hacer nada, que opinaron que casi era mejor mandarme a un puesto de esperador que había libre, y ahí estoy ahora. Bueno, ahí no, aquí, pero que es ahí. Pues sí, trabajo esperando a una persona que casi coge el tren todos los días, pero al final no puede, y aquí ando de estación en estación, casi sin parar, esperando su no llegada. Es divertido, sobre todo en semana santa, esos días me suele tocar esperar a un casimilagro. Los casimilagros son hechos inexplicables que suceden cuando se tiene fe. A un señor que iba a morirse casi le salva la vida un casimilagro, el señor tuvo fe, y casi se salva. Si además de tener fe, hubiese tenido esperanza, o caridad, seguramente se habría salvado, pero por ateólogo, se quedó fiambre.
Bueno, pues esta es mi vida, o casi toda, espero no haberme equivocado al contarla casi, casi no me acuerdo de muchas cosas, sobre todo de las que me he tenido que inventar.
Ah, y también casi fui cuentero...
© Pokit in a pocket ch.a.d.t. "Casijuán Casigonzález Casidelossantos y Casimontoro" (esperador titulado)
vértebras
© pokit in a pocket. ch.a.d.t. “vértebras”
derivaciones hacia ti
recorro las sendas que van, y vienen,
desde las cuatro esquinas
que no tiene el cielo curvo.
Me cuelgo de ojos
en los que no podré mirarme,
añoro la saliva que riega
los besos de los labios perdidos
antes de encontrarse,
y retuerzo el tiempo
para fabricar el aire
que levanta las faldas
de los paseos que no tienen fin.
He intentado sobornar a la razón,
estafar a los buenos modos,
secuestrar a la moral
que quiso ser ética,
pero la incorruptibilidad eterna
sólo es efímera más allá de mis manos.
He querido ser lejos,
para tenerte siempre cerca,
y cerca, cuando lejos hablaba de ti,
he querido ser la noche de tu mañana,
y mañana, de noche, despertarte,
para saber a qué sabe la noche
cuando se duerme tu nombre de piel en mí.
© pokit in a pocket. ch.a.d.t. “derivaciones hacia ti”
paranofobia
escudriñando en las miserias
que crecen a la sombra
de la dicha de la clase media.
Imperturbable ante todo,
corrosiva como el ácido,
descarnada como el hueso
cotidiano en la sopa pobre.
Tu silencio es la sangre
de mil venas en la arena,
y tu voz decapita la razón
por la que es necesario vivir.
Compras almas al sol,
y las vendes en el mercado
de las condenas a sombra,
perpetuando a negro su color.
Sabes de los países sin mapa,
de los huraños tesoros escondidos
más allá de la verdad y su fin,
para hacer cierta una mentira.
Hueles a lo que no huele la tierra
cuando bebe el maná del cielo,
mientras tu sabor es de vino añejo
con el rostro del vinagre escueto.
Estás ahí esperando a que te llame,
pero no puede vibrar el aire
que tiene miedo a llegar a ti,
y se queda callado mudando el cielo.
© pokit in a pocket ch.a.d.t. “paranofobia”
Los Nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
-Eduardo Galeano-
la tía virgen puta del Pulga
Me asustan los señores santos con capirotes, me dan miedo, parecen del ku-klux-klan. No puedo decirlo, el Pulga se partiría el pecho de la risa, pero en Semana Santa me da pánico salir a la calle. Con lo que a mí me gustan los tambores, tenían que llevarlos los tíos del capirote, y es que cuando se nace en el “andergraun”, se es así hasta para los miedos. Yo, cuando los veo todos en fila, desde el balcón de la casa de uno de los padres del Pulga, me quedo tieso de miedo. Allí abajo, todos tan picudos, tan sin gestos, y sin decir ni pío, que entre tanto pico ya se les podía escapar, por lo menos, un pío.El Pulga tiene una tía que trabaja de virgen en Semana Santa, la llevan a hombros por las calles, mientras la cantan saetas según pasa. La tía del Pulga trabaja de puta el resto del año, el Pulga dice que su tía es muy perfeccionista, y que si es virgen en Semana Santa, ya sólo puede ser mujer de la vida las demás semanas del año. Tengo ganas de conocer a la tía del Pulga, y también a su marido, aunque creo que el marido anda metido en líos de apuñalamientos... Y lo que yo le digo al Pulga muchas veces; “Pulga, me parece que tu familia es una familia desestructurada...” y él me contesta mirando al cielo: “sí, si desestructurada será, pero tiene un mal arreglo que no veas”
El Pulga es un mártir con modos de verdugo, y lo peor es que no lo sabe aún...
© wilipokit in a seintgüic “La tía virgen puta del Pulga”
los taxistas no tienen cara
Los taxistas no tienen cara, se la robó el espejo retrovisor. Lo sé porque me lo ha dicho don Joaquín, el loco sabio del pueblo donde dicen que nació la madre muerta del Pulga. Don Joaquín dice que al principio sí tienen rostro, y algunos mucho, pero luego se les va quedando pegado al cristal del espejo. Por eso hay bastantes que no hablan, para no mirar al viajero y evitar que sus rasgos se borren de la piel, para hacerse rasgos de reflejo en ruedas. Qué sabia es la tecnología automovilística de hoy en día, se queda con la cara del chofer, pero no con su culo. Yo quiero montar en taxi un día para poder ver si es verdad.
© wilipokit “los taxistas no tienen cara”
a la pata coja
En las mañanas que hablan a oscurasapoyo mi cuerpo a favor del viento.
Cuando las respuestas no tienen pregunta,
propongo un axioma con la brevedad
del verano en una sonrisa regalada al mar.
Resucitar muertos de risa
sería una solución a tanto vivo en la pena,
o colgar del techo del cielo una nube
que no deje de llover agua fresca
sobre el infierno del suelo.
Es verdad que los días comunes tienen acera,
y que las ventanas de la vida
no deben ser sólo las que asoman
a nuestra calle de ahí afuera.
Es real que no suelen ser verdades
las que se cuentan a voz en grito,
y mentira que alguna vez tenga perdón
dejar en “paso”, el caminar que llega a ti.
© wilipokit “a la pata coja”



